Yo, volcán enardecido.
Tú, escarcha que congelas.
Yo, lava ardiente que abrasa cuanto toca.
Tú, témpano de hielo que te diluyes en suave corriente.
Yo, ola del mar embravecida,
que lame las rocas calientes de las costas acantiladas.
Tú, remanso de aguas quietas, en las que ....
Yo me reflejo cual espejo que me devuelve la imagen
de mujer ardiente y cálida.
Yo, que estoy ante ti excitante y provocadora,
mientras....
Tú, permaneces inmóvil e impasible
sin un atisbo de emoción ante mis furiosas embestidas.
¡Oh, yo volcán y tú hielo!
¿Qué haremos para hacer realidad nuestro sueño?
Marcamar . Junio - 2008







